La trayectoria de volverse un estudiante universitario es una de mucho esfuerzo pero también es una de mucha diversión. Cuando uno camina por la entrada principal de la universidad donde uno asistirá como estudiante de primer año, el cuerpo se llena de una nueva energía al saber que ya uno entra al mundo de adultez. La oportunidad de poder quedarse en las residencias universitarias o en hospedajes cerca de la universidad, le permite a uno como estudiante adentrarse en la vida social al conocer diferentes personas cada día con diferentes personalidades.

 

En el caso de estudiar en Puerto Rico, puedes dialogar con personas bilingüe y hablar no sólo en español, sino en inglés. Los estudiantes puertorriqueños hacen que uno como estudiante extranjero se sienta bienvenido en todo momento, ya que siempre en cada salón hay personas dispuestas en ayudar. Además del salón de clases, también uno tendrá acceso a la variedad de actividades dentro y fuera del campus universitario, para así explorar las maravillas que nuestra isla tiene para ofrecer.